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-Flores sobre el Concreto-

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El desarrollo emocional infantil

Al inicio de la década de los noventa, Salovey de la Universidad de Yale y Mayer de New Hampshire acuñaron por primera vez el término de inteligencia emocional para nominar la inteligencia impersonal e intrapersonal. Sin embargo, fue Goleman, psicólogo de Harvard, quien con su libro La inteligencia emocional llamó la atención sobre la importancia del mundo afectivo personal en la vida y el desarrollo de los individuos.

La inteligencia emocional comprende capacidades básicas como la percepción y canalización de la propia emoción o la comprensión de los sentimientos de los demás. Tiene su propio dinamismo y actúa constantemente sobre nuestro comportamiento y personalidad. Estas capacidades básicas, que nos permiten tener confianza en nosotros mismos o saber disfrutar de la relación con otras personas, se van formando en los primeros años de vida. Por ello, el profundizar en los rasgos y en la construcción social de las emociones en los niños y en la importancia para su formación integral es fundamental para todos cuantos se ocupan de la educación infantil.

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La entrada del niño en lo humano abarca diferentes etapas: la procreación, como componente fisiológico, la crianza, como componente más orgánico y físico y la educación, como componente informativo y formativo. Estas dos últimas etapas permiten que el niño desarrolle sus posibilidades innatas; el ambiente juega aquí un papel más importante que la herencia. Numerosas evidencias ponen de manifiesto que las influencias que se ejercen desde los contextos primarios (familia, escuela infantil, etc.) son más eficaces en la configuración de la personalidad del individuo que las dependientes de la herencia.

El sistema cultural, la estructura social y el desarrollo afectivo en la crianza y educación resultan ser la fuente primaria del carácter del individuo, de la estructuración de la personalidad y de su configuración psicológica. El contexto emocional donde los niños se desarrollan proporciona el primer referente. Un buen ambiente socioafectivo proporciona el repertorio emocional que permite canalizar las emociones de forma que mejore su calidad de vida futura.

El aprendizaje integral no sólo comprende los estilos cognitivos, sino que hace referencia también a la emoción, los sentimientos y la acción. La respuesta de la pedagogía a la investigación actual debe tener como objetivos, además de la transmisión de conocimientos, el desarrollo de las competencias emocionales y sociales y el estímulo de la autonomía de la propia responsabilidad y control. Pretendemos acercarnos en estas páginas al conocimiento de las claves del desarrollo emocional y las pautas de educación que permitan sentar las bases de un buen ajuste afectivo.

Descarga: El desarrollo emocional infantil

Manual de identificación y promoción de la resiliencia en niños y adolescentes.

Los profesionales de la salud y la educación nos encontramos, en nuestro quehacer cotidiano, con personas o grupos que viven situaciones de tragedia o de estrés, que parecen difíciles o imposibles de superar. Sin embargo, la realidad nos muestra que no sólo las superan, sino que salen renovados, creativos y hasta optimistas de esas encrucijadas. Ese tipo de experiencias han sido vividas por distintos grupos a través de la historia, y han sido sistematizadas en distintos estudios, en distintos países y por distintos profesionales. En la actualidad, esa reacción se denomina resiliencia, y se la entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.

Con el presente manual deseamos presentar un instrumento que permita trabajar sobre las siguientes interrogantes:

  • ¿Qué significa la resiliencia?
    ¿Qué sabemos respecto a ella?
    ¿Qué estamos haciendo como trabajadores de la salud y como educadores para promoverla?
    ¿Qué aspectos de la personalidad debemos fomentar?
    ¿Cómo debemos trabajar para su desarrollo y fortalecimiento?

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Está dirigido, fundamentalmente, a los trabajadores de la salud y de la educación que trabajan con niños y adolescentes.

Al igual que el concepto de resiliencia, este trabajo no presenta un conocimiento acabado, puesto que dicho conocimiento está en evolución y se enriquece a través de experiencia y reflexión. El objetivo final es cada niño o adolescente; por lo tanto, las respuestas son múltiples y tendrán variaciones según las características del contexto.

Los autores de este manual han tratado de dilucidar aquellos conceptos e instrumentos que puedan tener la máxima aplicación en la práctica y las mayores posibilidades de ser introducidos en los programas de desarrollo de niños y adolescentes. No han intentado ser originales o innovadores, sino, más bien, han buscado componer, a partir de diversas fuentes, un texto coherente orientado hacia los servicios y, en especial, hacia el personal cuyo quehacer cotidiano lo pone en contacto con niños y adolescentes o sus padres.

Han considerado, con especial interés, los aportes que han realizado los más destacados estudiosos en la materia, como son Grotberg, Rutter, Vanistendael, Lösel y Osborne, cuyas referencias bibliográficas ponemos en la parte final. Para mejor comprensión del término “resiliencia”, el Programa de Salud del Adolescente, de la Organización Panamericana de la Salud, ha publicado el documento titulado Estado del arte en resiliencia (1997).

Al lector de este manual se le presentan dos opciones.

Una es la de considerar su lectura como una guía personal que, junto con actualizar conocimientos de desarrollo psicosocial, enfatiza los aspectos de resiliencia. De esta forma orienta al lector en una autoevaluación respecto a su propio desempeño, como adulto y trabajador de la salud, en la promoción de la resiliencia, y del desarrollo sano de niños y adolescentes.

La otra opción es la llamada “trabajo grupal para equipos de salud”, que consiste en un taller de cuatro sesiones de trabajo conjunto (de dos horas cada una), con técnicas participativas que combinen el contenido del manual con una propuesta lúdica de aprendizaje. Requiere de la organización de un equipo de profesionales que adapten las preguntas que sirven de guía personal al final de cada capítulo, según el método propuesto en “trabajo grupal para equipos de salud”. Si bien esa opción requiere una considerable inversión de tiempo, los resultados debieran ser de largo alcance, ya que es posible generar un ambiente de trabajo en el que todos aprendan en forma conjunta.

Descarga el manual completo en formato PDF.

Tomado de Psyciencia

 

 

Métodos y técnicas pedagógicas centradas en el alumno

Las metodologías didácticas centradas en el estudiante exigen la utilización de estrategias y métodos adecuados, en los que el aprendizaje se conciba cada vez más como resultado del vínculo entre las dimensiones afectivas y motivacionales, las de tipo cognitivo, y finalmente las que se generan desde la comunicación e interacción social.

 

Metodos y tecnicas pedagogicas centradas en el estudiante (By Mia MacMeekin)

Métodos y técnicas pedagógicas centradas en el alumno

 

-Cómo aplicar el aprendizaje basado en juegos en el aula-

El aprendizaje basado en juegos implica utilizar el funcionamiento y la mecánica del juego en un contexto educativo, aprovechando así sus ventajas como elemento motivador, social e interactivo. Para ello, se pueden poner en práctica diversas estrategias y utilizar los recursos que pone a nuestra disposición Internet. Si quieres animarte a probar esta nueva metodología en tus clases, te damos siete consejos sencillos para que descubras cómo aplicar el aprendizaje basado en juegos en el aula, de los primeros pasos y obtengas unos buenos resultados.

SIETE CONSEJOS PARA GAMIFICAR TU CLASE

  1. 1. Define un objetivo claro. Establece qué conocimientos o actitudes quieres que tus alumnos adquieran o practiquen mediante el juego. Puede ser una asignatura completa, los contenidos de un trimestre o un tema concreto que se les resiste. También puedes tener como fin potenciar ciertos comportamientos, desarrollar ciertas destrezas o competencias. En cualquier caso, es importante que definas el objetivo antes de comenzar a diseñar el juego.
  2. 2. Transforma el aprendizaje de capacidades y conocimientos en juego. Debes ser capaz deplasmar el proceso de aprendizaje tradicional en una propuesta lúdica y divertida. Puedes comenzar por una opción sencilla (en muchas ocasiones, las más eficaces y motivadoras) y, por ejemplo, inspirarte en algún juego tradicional que ya conozcas para que la primera prueba sea más fluida, tanto para ti como para los estudiantes. El trivial, la oca o cualquier juego de preguntas y respuestas o de emparejar conceptos puede ser una opción perfecta para empezar. También puedes dar los primeros pasos en la gamificación utilizando juegos educativos como los que se recopilan enVedoque, Cyberkidz o JueduLand.
  3. 3. Propón un reto específico. Una de las preguntas esenciales cuando se encara por primera vez un juego es: “¿Qué tenemos que conseguir?”. Igual que tú, como docente, debes tener claro el objetivo didáctico del juego, tus alumnos deben estar al tanto de cuál es el objetivo lúdico del juego y qué tienen que hacer para lograrlo. A veces se tiende a complicar los juegos hasta tal punto que se diluye el destino final de los mismos. Céntrate en un reto concreto y motivador, explícaselo a tus alumnos y tenedlo siempre presente antes, durante y tras el desarrollo del juego, para analizar cómo ha sido la experiencia, detectar aciertos y errores y aprender para la próxima sesión.
  4. 4. Establece unas normas del juego. Las reglas sirven para reforzar el objetivo del juego, pero también evitan que el caos se apodere del desarrollo del mismo, delimitan comportamientos, promueven una competición limpia o facilitan ciertos acontecimientos o encrucijadas que puedan interesarte. Crea unas normas concisas, revísalas una a una con tus alumnos para que estén claras y observad siempre su cumplimiento por parte de todos los participantes en el juego.
  5. 5. Crea un sistema de recompensas (badges). La recompensa es parte fundamental del juego. De hecho, hay sistemas de gamificación que se basan únicamente en establecer puntuaciones o premios que se aplican en el desarrollo tradicional de la clase y que sirven para valorar la adquisición de contenidos pero también los comportamientos, la capacidad de trabajo en equipo, la participación en en aula, los trabajos extra… Hay sistemas online como ClassCraft u OpenBadges que permiten establecer puntuaciones y premios a ciertos logros obtenidos. Puedes optar por estos o por un sistema de puntuación tradicional que debe resultar claro y estar accesible o visible en el aula para mantener la motivación.
  6. 6. Propón una competición motivante. Una sana competencia es parte indispensable del juego. No es necesario el enfrentamiento directo e individual, puedes optar por juegos cooperativos en los que los participantes tendrán que colaborar y aportar de diversas maneras para lograr la recompensa final. Pero incluso en ese caso habrá cierta competencia por participar, ayudarse unos a otros, resolver el siguiente paso, alcanzar el logro antes que el resto de compañeros o mejorar las puntuaciones propias.
  7. 7. Establece niveles de dificultad creciente. El funcionamiento de un juego se basa en el equilibro entre la dificultad de un reto y la satisfacción que se obtiene al superarlo. Por eso,conforme el alumno avanza y practica, el nivel de dificultad debe ir en aumento para adaptarse al dominio que ha ido adquiriendo. De este modo se mantendrá la tensión reto-superación y, por lo tanto, la motivación del estudiante para seguir jugando y superándose. Como en los pasos anteriores, la experiencia que vayas adquiriendo te ayudará a delimitar mejor los niveles, atendiendo al uso que hagáis del juego y los resultados obtenidos.

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Fuente: http://www.aulaplaneta.com/2015/08/11/recursos-tic/como-aplicar-la-gamificacion-en-el-aula-infografia/

 

 

¿Modelo? ¿Enfoque? ¿Método? ¿Metodología? ¿Técnica? ¿Estrategia? ¿Recurso? ¿Cuándo debemos emplear cada uno de estos términos?

Un Modelo (pedagógico) Entra dentro del ámbito de las “creencias”, la formación y la actualización del docente. Es un construcción teórico-formal que fundamentada científica e ideológicamente interpreta, diseña y ajusta la realidad pedagógica que responde a una necesidad concreta, es decir, un modelo es una representación teórica que luego llevamos a la práctica en un contexto determinado. Por eso hablamos del MODELO de CLASE INVERSA (flipped classroom). También se podría utilizar el término APPROACH (enfoque).

El Método (didáctico o de enseñanza) sigue un enfoque científico o “estilo educativo” consistente para lograr la mayor eficiencia posible en el proceso de aprendizaje de los alumnos. Integra un conjunto de principios, una descripción de la praxis y actividades y normalmente el sistema de evaluación. La elección del método o métodos de enseñanza que se utilizará depende en gran parte de la información o habilidad que se está enseñando, y también se puede ver afectado por el contenido de aprendizaje y el nivel de los estudiantes. Hablamos del Método comunicativo (en idiomas), del de ensayo y error…del conductista, del constructivista.

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Las “bolas” dentro del círculo blanco serían MODELOS y las que están fuera serían en muchos de los casos, métodos.

Una Metodología (didáctica). Entra dentro del ámbito de las “creencias”. es una concreción del método en un contexto determinado, teniendo e cuenta la edad de los alumnos, la materia de aprendizaje, los resultados esperables…así podemos hablar de “metodología colaborativa”, “metodologías inductivas” o combinación de ambas, por ejemplo un PBL en un entorno colaborativo.

Una Técnica/ estrategia (didáctica). Es lo mas cercano a la realidad del docente en el aula. Muchas veces se aplican desconectadas de los métodos. Consiste en el diseño, desarrollo y aplicación de una actividad concreta en un momento dado y para la consecución de un objetivo específico, podemos hablar de técnicas/estrategias expositivas, instruccionales, colaborativas, inductivas, deductivas, de análisis, creativa, de evaluación…

Un Recurso (didáctico) es cualquier elemento que se requiera para el desarrollo de la técnica concreta: mobiliario, espacio físico, hardware, software, periférico, material diverso: rotuladores, pizarra, apps…

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Fuente:Flipped Classroom

 

13 Tipos de falacias argumentativas

Cazadebunkers.com

Las falacias son razonamientos erróneos o falsos, puede incurrirse en ellos por ignorancia o voluntariamente, como un modo de convencer mediante la razón. Las falacias pueden clasificarse de la siguiente manera:

1. A- Descalificación: desacreditar un argumento, descalificando a la persona que lo formula

baculum-falacia[1]A.1.Ataque personal directo (Ad Hominem-Ofensivo): descalificar la personalidad del oponente. Ej”No debemos escuchar lo que él propone, todos sabemos que es homosexual”. La opción sexual de una persona no afecta en nada su credibilidad y no tiene relación alguna con la aceptabilidad de un punto de vista.

A.2. Ataque personal indirecto (Circunstancial): descalificar a una persona en virtud de las situaciones especiales en que se encuentra. “es lógico que va a estar en desacuerdo con que se elimine la participación de los alumnos en el directorio del colegio, si es un alumno”. Lo que se hace aquí es argumentar apoyándose en las condiciones en que se encuentra…

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Aprende cómo ejercitar la inteligencia de los niños según la teoría de las inteligencias múltiples

El cociente o coeficiente intelectual (CI) es un valor numérico resultado de diferentes test estandarizados pensados para valorar la inteligencia. La Real Academia de la Lengua (RAE) define la inteligencia como la capacidad de entender, comprender y resolver problemas. Así mismo, también la califica como habilidad, destreza y experiencia.

El uso de este valor numérico que pretende medir de forma aproximada nuestra capacidad intelectual, se remonta al año 1912 cuando el psicólogo alemán William Sterm confeccionó una formula que permitía mediante los primeros test de inteligencia para niños, creados por Alfred Binet y Théodore Simon, obtener un valor resultante del coeficiente de lo que él denominó “edad mental” por la “edad cronológica”. Al resultado de esta división lo multiplicaba por 100, dando como resultado el valor del CI del niño.

Actualmente son diversas las escalas que se aplican para valorar el CI, tanto en niños como adultos, considerándose su resultado medio (inteligencia media) de 100. Los valores superiores a 100 se consideran por encima de la media y los inferiores a 100 por debajo.

Diferentes disciplinas científicas se han preocupado por correlacionar los valores de CI de la población en el tiempo, su relación con factores culturales, con hábitos saludables como la alimentación, etc. Hoy en día este tipo de escalas están incorporadas en la metodología de evaluación de psicólogos, neuropsicólogos y pediatras, con el ánimo de analizar el rendimiento escolar, el nivel de discapacidad intelectual de los niños u otros aspectos relacionados con el desarrollo intelectual.

Otros investigadores se han preocupado de valorar si los test que se aplican para medir el CI realmente son una herramienta con la suficiente fiabilidad para medir las capacidades cognitivas. Por lo que respecta a los niños dichas capacidades están en proceso de desarrollo, y en el caso de que se den ciertas limitaciones cognitivas, el empleo de las técnicas pedagógicas y terapéuticas adecuadas favorecerán su adquisición en el nivel en que sea posible. Es en este aspecto en el que radica la eficiencia de la educación, en ayudar a incorporar los conocimientos, destrezas y habilidades que necesitaremos cada uno de nosotros.

La teoría de las inteligencias múltiples es un nuevo modelo de conceptualización y estudio de la inteligencia, propuesto en el año 1983 por el psicólogo y experto en educación Howard Gardner. El autor define la inteligencia bajo un concepto más amplio y rico, y que va más allá del éxito académico de los niños, en función de sus resultados escolares en las disciplinas clásicas del currículum vinculadas con la memorización de contenidos y su implementación práctica.

La realidad nos demuestra que hay pequeños muy hábiles en el ámbito deportivo, pero por ejemplo con resultados no tan brillantes en la asignatura de matemáticas o de lengua. Este hecho, sirvió de evidencia para que Gardner estableciera un concepto de inteligencia diverso, integrado por ocho tipologías diferentes, y bajo la conceptualización de las mismas como una habilidad.

Categorizar la inteligencia como una habilidad es una evidencia de la conceptualización que el autor consideraba errónea e histórica de la misma, como algo innato, y sin considerar en ningún momento el potencial que ejercen en la misma los procesos pedagógicos. Para Gardner las inteligencias múltiples se pueden educar, entrenar y ejercitar. La escuela y la educación, son uno de los principales contextos para su correcto desarrollo.

En algunas publicaciones, el autor incluso comenta la existencia de una novena inteligencia denominada existencial, espiritual o filosófica, relacionada con la conciencia de uno mismo y el respeto hacia los demás y el entorno. Esta categoría de inteligencia no está completamente desarrollada en su obra.

Veamos a continuación la categorización de las ocho inteligencias que Gardner describe y algunas recomendaciones de actividades/tareas a implementar en el contexto educativo y familiar para su correcto desarrollo:

1. Inteligencia lingüistico-verbal

La capacidad del lenguaje es una habilidad que desarrolla todo ser humano, con independencia de su cultura, y que será una de las principales habilidades para relacionarse con sus iguales. Incluso en el caso de las personas con problemas auditivos o del lenguaje, se plantean alternativas que permitan adquirir el fin del lenguaje: la comunicación.

  • Capacidades: capacidad para comprender el orden y el significado de las palabras en la lectura, la escritura, el habla y la escucha.
  • Habilidades: hablar y escribir eficazmente.
  • Actividades educativas: debates, escribir diarios, lectura oral, presentaciones orales, libros, etc.

2. Inteligencia lógico-matemática

La resolución de problemas abstractos forma parte de nuestra vida diaria, utilizando en dicho proceso diferentes hipótesis que son evaluadas (aceptadas/rechazadas) y procedimientos diferenciados que se ejercitan después de su memorización. Junto con la inteligencia lingüística es uno de los parámetros que la psicología tradicional ha utilizado como referente para medir el coeficiente intelectual a través de los test psicométricos.

  • Capacidades: identificación de modelos abstractos, cálculo numérico, fórmulas y verificación de hipótesis, utilización del método científico, razonamiento inductivo y deductivo, etc.
  • Habilidades: cálculo mental, resolución de problemas deductivos e inductivos, etc.
  • Actividades educativas: resolución de problemas abstractos, cálculos mentales, juego con números, etc.

3. Inteligencia espacial

La resolución de problemas relacionados con el espacio se aplica en diferentes ámbitos de nuestra vida diaria, si bien es cierto que hay actividades y tareas relacionadas directamente con esta habilidad. Por ejemplo, actividades tan dispares como pueden ser el dibujo artístico o la conducción de un vehículo.

  • Capacidades: capacidad para representar ideas visualmente, crear imágenes mentales, percibir detalles visuales, dibujar y confeccionar bocetos, etc.
  • Habilidades: realizar creaciones visuales y visualizar con precisión.
  • Actividades educativas: actividades artísticas, mapas mentales, visualizaciones, metáforas, vídeos, gráficos, mapas, juegos de construcción, etc.

4. Inteligencia musical

La cultura musical nos ha acompañado a lo largo de la historia. Diversos estudios se han preocupado por estudiar en la infancia la percepción auditiva, considerándola como una habilidad natural en la primera infancia.

  • Capacidades: capacidad para escuchar, cantar, tocar instrumentos así como analizar los sonidos.
  • Habilidades: crear y analizar música.
  • Actividades educativas: cantar, tocar instrumentos, escuchar música, asistir a conciertos, etc.

5. Inteligencia corporal cinestésica

La inteligencia cinestésica hace referencia al desarrollo de movimientos corporales especializados, como los necesarios para la danza o el deporte.  

  • Capacidades: capacidad de realizar actividades que requieran fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación óculo manual y equilibrio.
  • Habilidades: utilizar las manos para resolver problemas diversos,  expresarse a través del cuerpo, etc.
  • Actividades educativas: teatro, danza, relajación, deportes, etc.

6. Inteligencia intrapersonal

Está relacionada con el conocimiento de los aspectos internos de la persona, en relación sobre todo con sus emociones, y con el ánimo de interactuar con los otros y a su vez orientar nuestra conducta.

  • Capacidades: plantearse metas, evaluar habilidades y atributos “negativos” personales, controlar el pensamiento propio.
  • Habilidades: conservar la compostura, saber gestionar y resolver situaciones conflictivas, dar lo mejor de uno mismo en la interacción social, etc.
  • Actividades educativas: ejercicios relacionados con la autoestima, redacción de diarios personales, proyectos individuales, etc.

7. Inteligencia interpersonal

Se basa en nuestra capacidad para interactuar con los demás, desarrollando recursos de valor social que permitan una correcta gestión de las relaciones con los iguales, basadas en la empatía, la motivación y la retroalimentación positiva.

  • Capacidades: interactuar con otras personas, ayudar a identificar y superar problemas, etc.
  • Habilidades: capacidad para reconocer y responder a los sentimientos y personalidades de los otros.
  • Actividades educativas: aprendizaje cooperativo, juegos de mesa, tutorías, debates, etc.

8. Inteligencia naturalista o ecológica

Se trata de una competencia relacionada con la percepción de las relaciones que existen con otras razas, y especies vivas.

  • Capacidades: observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo, con el ánimo de descubrir nuevas especies. Respectar todas las especies vivas del entorno natural con el que interactuamos.
  • Habilidades: cuidado y respeto al medio entorno, y a los diferentes seres vivos que conviven en él.
  • Actividades educativas: diferentes actividades relacionadas con la interacción con el medio ambiente: excursiones al campo, cultivo de un huerto, visita al zoo o a una granja, etc.

Está en manos de educadores y de familias hacer que el proceso de desarrollo de los niños sea lo más rico posible. Para ello, no es necesario defender un marco teórico u otro en relación con el concepto de inteligencia y la metodología para medirlo, sino partir de la realidad de que cada niño y adulto, y que gracias a su componente filogenético y a la correcta estimulación, podrá desarrollar unas habilidades determinadas de forma más destacable.

Este artículo no pretende ofrecer un posicionamiento respecto a un determinado concepto de inteligencia y a su forma de evaluarlo, sino que tiene como fin desvelar la riqueza de estímulos, destrezas, habilidades y en definitiva aprendizajes que favorecerán el correcto desarrollo cognitivo del niños. Para ello, la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner nos ha resultado un excelente marco para argumentar nuestra exposición.

Tema:

10 Maneras de enseñar resiliencia a tus alumnos

Hay artículos que salen de la experiencia. Otros del corazón. El de hoy es fruto de varias semanas de trabajo en las que he aprendido muchísimo acerca del término del que os hablaré hoy: resiliencia. No es la primera vez que me refiero a la resiliencia en este blog, pero sí es la primera entrada que dedico exclusivamente a hablar sobre este término.

¿Qué se entiende por resiliencia?

Si atendemos al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la resiliencia es la ‘capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas‘. Por tanto, se trata de un proceso de adaptación a las experiencias de vida difíciles o extremas. Realmente se trata de un término que no se tiene demasiado en cuenta en los centros escolares y mucho menos en los currículos de la mayoría de las asignaturas. Esto ha hecho replantearme sobre la necesidad y la obligación que tenemos los docentes de incorporar la resiliencia dentro de las aulas, para que los alumnos estén preparados para afrontar con las mejores garantías todos los reveses que puedan padecer a lo largo de su educación.

Los que me leéis con asiduidad sabéis de la importancia que otorgo a la empatía, a la capacidad de ponerse en la piel del otro, haciéndonos partícipes de sus anhelos y de sus preocupaciones. En este sentido te recomiendo la lectura del artículo titulado 5 consejos para aumentar la empatía de tus alumnos. Pero creo que hay que ir un paso más allá y también conceder la importancia que se merece a la resiliencia para afrontar con plenas garantías el desarrollo integral de nuestros alumnos. Porque en una sociedad donde cada vez se corre más, donde impera la cultura de la inmediatez y donde se niega el fracaso, se hace más necesario que nunca que elaboremos estrategias conjuntas para formar alumnos no sólo desde el punto de vista intelectual, sino también y, sobre todo, desde el punto de vista emocional. He aquí la razón de este artículo y por qué creo que la resiliencia puede ser un factor clave de prevención de problemas relacionados con el crecimiento personal de nuestros alumnos.

Mientras estás leyendo estas líneas pensarás que tal vez no eres capaz de enseñar resiliencia a tus alumnos. Pero te puedo asegurar que no es así. Es por ello que te invito a que leas estas sencillas pautas que puedes llevar a cabo en el aula y que te aseguro serán tremendamente útiles para tus alumnos. ¿Me acompañas?

¿Cómo podemos enseñar resiliencia a nuestros alumnos?

1. Enseña a hacer preguntas. Muchas veces los docentes pensamos en las respuestas que nos darán nuestros alumnos. El profesor pregunta y el alumno responde aquello que le hemos enseñado. En ocasiones es importante no sólo buscar respuestas, sino enseñar a elaborar preguntas. Las preguntas invitan a la reflexión, a la introspección y ello puede ser determinante en el caso de que un alumno pase por un momento personal difícil. Enséñale a formular preguntas abiertas y harás de tus alumnos unos alumnos más reflexivos y capaces de verbalizar sus preocupaciones y adversidades.

2. Enseña la bondad. Se trata de un recurso tremendamente efectivo. Consiste simplemente en pedirles que durante un día piensen en hacer un favor a alguien que les importe. Una vez hecho este favor deben verbalizarlo, es decir,  explicarlo en voz alta en clase. Los denominamos actos de bondad son un arma muy poderosa no sólo por el acto de bondad en sí, sino por la gratitud que recibimos por dicho acto. Si educas a tus alumnos en la bondad, les educarás también en la gratitud, serán más sensibles a lo que les rodea y les permitirá afrontarlo con la mejor de las predisposiciones. La gratitud es la que pone la perspectiva a los acontecimientos que podemos considerar como dramáticos.

3. Enseña hábitos saludables. Se trata de un aspecto fundamental si queremos educar a nuestros alumnos en la resiliencia. ¿Por qué? Pues porque una rutina saludable permitirá a los alumnos afrontar con mejores garantías cualquier adversidad que se les presente. Y por hábitos saludables debemos entender el ejercicio físico, dormir las horas necesarias, comer de forma saludable y evitar situaciones estresantes. Con estos cuatro hábitos las posibilidades de afrontar con éxito una crisis siempre aumentarán.

4. Enseña a ser útil. Debemos esforzarnos para que todos nuestros alumnos de una forma u otra se sientan útiles. Si conseguimos que tengan la sensación de que sirven para algo, automáticamente estaremos ante alumnos con una elevada autoestima. Serán alumnos felices y esta felicidad podrá ser determinante no sólo para afrontar sus adversidades, sino también para ayudar a sus compañeros ante cualquier dificultad que surja.

5. Enseña a ser positivo. Ser positivo consiste en valorar por encima de todo aquello que tienes. Personalmente creo que el ser positivo está muy ligado al autoconcepto que todos tenemos de nosotros mismos. En una sociedad tremendamente consumista hay que invertir los valores que tienen los alumnos, es decir, hay que fomentar no lo que les falta, sino todo aquello de que disponen. Hay que hacerles ver de manera consciente qué es aquello que tienen y qué es lo que más valoran de lo que tienen, tanto en lo material como en lo que a las personas y a sus cualidades se refiere. Haz reflexionar a tus alumnos. Convénceles de lo mucho que tienen, y de lo muchos que pueden dar. Para mí, educar a las personas en ser positivas es tremendamente importante y, de hecho, puede ser determinante en caso de que un alumno pueda experimentar algún tipo de pérdida, ya sea de un familiar, de algún animal de compañía, o de algún bien de carácter personal.

6. Potencia habilidades. Este es otro aspecto al que doy mucha importancia a la hora de educar a nuestros alumnos en la resiliencia. También va muy ligado al autoconcepto. De lo que se trata es de que sean los propios alumnos los que descubran por sí mismo cuáles son sus habilidades, es decir, en qué son buenos, en qué pueden llegar a ser los mejores. Una vez lo hayan descubierto, nosotros los docentes debemos potenciarlo al máximo con los recursos que tengamos. Pensar en el potencial que puede suponer una clase de treinta alumnos. Son treinta potencialidades distintas. Es un tesoro enorme del que ellos no tienen conciencia. Estas habilidades podrán resultar claves para poder superar experiencias que se consideren traumáticas.

7. Enseña a resolver problemas. Posiblemente este sea uno de mis apartados favoritos. La resolución de problemas, o de conflictos, es un aspecto que cada vez más se tiene en cuenta en los centros escolares. Debemos ver el conflicto como una oportunidad, es decir, como una posibilidad de resolución. En este sentido las comisiones de convivencia de los centros escolares resultan claves y la formación de alumnos mediadores son una extraordinaria oportunidad de gestionar conflictos no individuales, sino de centro. Aquellos centros escolares que tejen una buena red de mediadores, serán centros que estarán mucho más preparados para afrontar las adversidades que puedan surgir a lo largo de un curso escolar. Al respecto de este punto recomiendo la lectura del artículo El conflicto escolar visto como una oportunidad.

8. Fomenta la autoestima. La autoestima puede jugar un papel decisivo para hacer frente a cualquier tipo de adversidad. De ahí que debamos insistir en reforzar al máximo la autoestima de nuestros alumnos. Y podemos hacerlo a través de lo que denomino el refuerzo positivo incondicional, es decir, recordando y verbalizando lo mejor de cada uno de tus alumnos, celebrando sus logros y compartiéndolos con el resto.

9. Crea redes de apoyo. Es fundamental tranmitir a nuestros alumnos que nunca estarán solos ante una adversidad, sea del tipo que sea. De ahí que es muy recomendable establecer redes de apoyo entre compañeros, establecer grupos, alianzas entre los miembros de un mismo grupo. De lo que se trata es crear vínculos, de crear amistades que puedan perdurar en el tiempo y que en la adversidad se conviertan en una red de seguridad. A través de esta red de apoyo los alumnos pueden dar lo mejor de sí en cada momento y retroalimentarse de la gratitud y de la bondad que reciben por parte de sus compañeros.

10. Enseña perspectiva. La perspectiva no es más que el punto de vista desde el cual analizamos la realidad que nos rodea. Por eso es tan importante enseñarla a nuestros alumnos. Ante una situación adversa, la perspectiva juega un papel fundamental para la superación de la misma. De lo que se trata es de descentralizar el foco del dolor y del sufrimiento a través, precisamente, de la perspectiva. Con la perspectiva lo que lograremos es relativizar el problema, es decir, disminuir su magnitud y la desproporción que experimentamos en una situación adversa. A mayor perspectiva, mayor visión. Y a mayor visión, mayor será la posibilidad de superar una situación traumática.

Estas son algunas de las actuaciones que pueden hacer de tus alumnos unos alumnos educados en la resiliencia. Soy consciente de que el reto es ambicioso, pero estoy seguro de que hay muchas de las actuaciones que aquí propongo que en algún momento has puesto en práctica. De lo que se trata es de ir construyendo día a día, sesión a sesión , unos mecanismos que propicien que puedas enseñar la resiliencia en tus sesiones lectivas. Estoy convencido de que los centros que fomenten la cultura de la resiliencia serán los centros que mejor gestionen las adversidades, tanto desde el punto de vista individual como colectivo.

Quisiera acabar el artículo de hoy con una cita que me gusta recordar cuando me enfrento a alguna adversidad. Desconozco su autor y reza así:

-No pidas una carga ligera, sino una espalda fuerte-

Vía: Justifica tu Respuesta

resilienciaimportancia-infografia-bloggesvin

 

Metodologías para transformar tiempo y espacio en el aula


El artículo de hoy quiere darte a conocer tres metodologíasmodelos pedagógicos que tienen como finalidad la transformación del tiempo y el espacio en el aula.

¿Quieres descubrir qué metodologías pueden cambiar la concepción del tiempo-espacio en el aula? ¿Quieres aprender qué modelos pedagógicos tienen como objeto la innovación? Si es así, estaré encantado de que me acompañes a los largo de este artículo. Sin más demora, zarpamos…

Este artículo no tiene la intención de criticar o cuestionar lo que se puede denominar como metodología más tradicional, sino que quiere ser una ventana hacia otras maneras de enseñar. Otras maneras de enseñar que ponen su acento en aspectos tan importantes como la inclusión, la cooperación, el uso de las nuevas tecnologías o el trabajo en equipo y la resolución de problemas.

Desventajas de lo que entiendo como metodología tradicional.

Antes de dar paso a las metodologías transformadoras del tiempo y del espacio en el aula, me gustaría reflexionar sobre algunos aspectos que la metodología tradicional debería, cuanto menos, cuestionar:

1. Unidireccionalidad. El aprendizaje se centra en el esquema yo hablo-tú callas, es decir, el docente es quien posee la voz y el conocimiento en el aula.

2. Rigidez. El espacio se concibe en filas de a uno o en parejas lo que no favorece el diálogo y la interacción entre alumnos.

3. Escucha pasiva. El alumno se convierte en un mero espectador del proceso de enseñanza. Su misión sólo es la de escuchar y las intervenciones que lleva a cabo son escasas o nulas.

4. Silencio. El silencio se ve como un factor de prestigio en el aula. Por tanto, se intenta evitar cualquier tipo de conducta disruptiva en el aula.

5. Individualidad. El alumno tiene una menor conciencia de grupo dado que se trabaja poco en equipo y se opta más por un trabajo individual que en equipo.

6. Uniformidad. La enseñanza unidireccional docente-alumno provoca que el ritmo de aprendizaje y los intereses de los alumnos sean sólo uno, desfavoreciendo a los alumnos con necesidades educativas.

7. Resultado. Se prioriza el resultado más que el proceso, es decir, se tiene mucho más en cuenta una nota concreta en una prueba o examen que el trabajo hecho hasta la realización de ese examen o prueba.

Estas siete características que he esbozado en relación a lo que entiendo por una enseñanza más convencional han sido revisadas por los modelos pedagógicos que a continuación nombraré y han tratado de dar respuesta a estos y a otros planteamientos más conservadores.

Insisto en recordar que lo que he denominado como metodología tradicional no pretende ser una crítica, sino que mi intención es dar a conocer otros modelos pedagógicos que enriquezcan la experiencia metodológica en el aula.

Metodologías que te permitirán transformar el tiempo y el espacio en el aula.

Resulta imposible en un artículo desarrollar cada una de estas metodologías dada la riqueza de cada una de ellas, así que me centraré en algunas claves y daré algunas orientaciones que entiendo que pueden serte útiles como punto de partida en caso de que quieras implementarlas en el aula.

Metodología 1. Aprendizaje cooperativo.

  • Definición.
    • Modelo pedagógico centrado en el aprendizaje en grupo y en la ayuda mutua, la inclusión de todo el alumnado y la autonomía.
  • Algunas  ventajas.
    • Defiende la educación inclusiva.
    • Fomenta la cooperación y el trabajo en equipo.
    • Fomenta la ayuda mutua y la solidaridad.
    • Fomenta la autonomía del alumno.
    • El alumno aprende por sí mismo y de otros alumnos.
    • El docente libera su tiempo para atender a los alumnos con más dificultades.
    • El aprendizaje deja de ser unidireccional para pasar a ser bidireccional.
    • El espacio se transforma favoreciendo la interacción entre alumnos.

Metodología 2. Flipped Classroom.

  • Definición.
    • Modelo pedagógico que transfiere determinados procesos fuera del aula y usa el tiempo de clase, juntamente con la experiencia docente, para facilitar y potenciar procesos de adquisición y práctica de conocimientos en el aula.
  • Algunas ventajas.
    • El aprendizaje se adapta al ritmo, al espacio y al momento elegido por el alumno.
    • Promueve la atención a la diversidad porque se adapta el ritmo y nivel de aprendizaje a las necesidades de cada alumno
    • Permite que el alumno pueda faltar a clase y, aún estando ausente, no perder el ritmo de aprendizaje.
    • Se aumenta el grado de implicación de las familias al hacerlas más partícipes del aprendizaje de sus hijos.
    • Está íntimamente ligado al aprendizaje cooperativo cuando se trabaja la parte procedimental en el aula.
    • Se fomenta la competencia digital de los alumnos.
  • Algunas herramientas.
    • Google Docs (edición de textos).
    • Google Drive (almacenamiento compartido). Para saber más entra en este enlace.
    • Moodle (aula virtual). Para saber más entra en este enlace.
    • Camtasia (grabación de la pantalla del ordenador). Para saber más entra en este enlace.
    • Canal de Youtube

Metodología 3. Aprendizaje Basado en Problemas (ABP).

  • Definición.
    • Metodología que pretende que el alumno aprenda a desenvolverse como un profesional capaz de identificar y resolver problemas, de comprender el impacto de su propia actuación profesional y las responsabilidades éticas que implica, de interpretar datos y diseñar estrategias; y en relación a todo ello, ser capaz movilizar, de poner en juego, el conocimiento teórico que está adquiriendo en su formación.
  • Objetivos.
    • Estructurar el conocimiento.
    • Desarrollar procesos de razonamiento.
    • Desarrollar destrezas de aprendizaje.
    • Motivar para el aprendizaje.
    • Desarrollar la capacidad de desarrollar el trabajo en equipo.
  • Proceso.
    • Aclarar conceptos y términos.
    • Definir el problema.
    • Analizar el problema.
    • Realizar un resumen
    • Formular objetivos.
    • Sintetizar la información.
    • Elaborar un informe.

Metodologías para una nueva educación. A modo de conclusión.

Esta entrada no ha tenido otra finalidad que la de darte a conocer que existen otras maneras de enseñar, que existen otros modelos pedagógicos que permiten reinventar el tiempo y el espacio en el aula. Modelos pedagógicos que ponen su acento en la cooperación, la ayuda mutua, la autonomía, las competencias digitales y la resolución de problemas.

Sé que muchos de vosotros aplicáis con éxito algunas de estas metodologías fuera y dentro de vuestras aulas. Y si lo hacéis es porque habéis tomado la firme determinación de salir de vuestrazona de confort para instalaros en la zona de los retos, la zona capaz de transformar la Educación de siempre en una Educación para siempre.

 

Fuente: Justifica tu respuesta

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