Ideas para desarrollar la imaginación de los niños.

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El deseo de todos los padres es ver en sus hijos habilidades positivas reflejadas, como la imaginación. Un niño que desarrolla una buena imaginación será una persona que tendrá recursos personales para encontrar buenas soluciones a sus problemas; que además, sabrá ingeniárselas para crear alternativas de acción ante la consecución de objetivos; y que encontrará maneras sanas de relacionarse con el mundo y los demás.

Existen muchas maneras de potenciar la imaginación de nuestros hijos. Estas son las 10 más fáciles de llevar a cabo. Están especialmente indicadas para niños menores de 10 años.¡Toma nota!

1. El aburrimiento es bueno ¡Déjales que se aburran!

Los padres tienen la tendencia de programar cada actividad que realiza el pequeño. Teniendo en cuenta que los niños necesitan un horario muy estructurado, esta tendencia puede ser buena, hasta ciertos límites. Debemos de ofrecerles la oportunidad de aburrirse, para que sean ellos mismos los que elijan que actividades quieren hacer.

Es recomendable que esto ocurra en el tiempo diario establecido para el juego. De esta manera, estaremos potenciando la creación de alternativas ante situaciones que ocurren en nuestro día a día. Si vemos que el niño no sale de su aburrimiento, podemos ofrecerle un número no demasiado extenso de alternativas, siempre dejando que sea él el que elija una de ellas.

2. Leerle cuentos e inventar otros finales alternativos

Los cuentos son unos recursos magníficos para nutrir la imaginación de los pequeños. No solo les relaja y les divierte; además, el niño crea en su mente una representación única de los personajes y el escenario donde ocurre la trama. Para que esta creación mental sea más potente, el cuento debe contener muchos detalles y pocos dibujos.

Una manera de favorecer más aún su representación imaginaria consiste en no enseñar el dibujo al principio de cada página, sino al final. Así la representación será libre y genuina. Para potenciar todavía más la imaginación, podemos inventar finales alternativos. Esto suele gustarles mucho, aunque es una capacidad limitada por la edad.

3. Anímale a escribir cuentos

Si no sabe escribir aún, podéis hacer una pequeña historia con dibujos. El objetivo no es la tarea de realizar un cuento, sino la invención de la historia, los personajes, la trama. Además, el tema del cuento puede darnos ideas sobre sus valores y su personalidad.

4.Los juguetes están bien, pero los objetos básicos también

Actualmente existen juguetes que tienen como objetivo potenciar la imaginación de los más pequeños, aunque no dejan de ser objetos definidos que llevan asociadas tareas específicas de interacción con ellos. No dejan de ser útiles, pero existen también otros objetos que pueden ayudar todavía más a fomentar la imaginación.

Se trata de esos objetos básicos que encontramos por cualquier rincón y que pueden ser convertibles fácilmente en juguetes. Una caja, un tubo de cartón, un trozo de papel… Ofréceles este tipo de objetos y observa con qué facilidad le dan un uso. Las alternativas son muchas; cuando se cansen de darles ese determinado uso, podemos ayudarles a darles otro.

5.Limita el uso de la televisión

La imagen ofrece patrones ya establecidos. La imaginación se desarrollará mucho más si es el propio niño el que crea sus propias representaciones.

6. Deja siempre disponible material de pintura

Desde bien pequeños, los niños plasman en el dibujo todas sus emociones. Un simple garabato puede darnos a conocer estados emocionales del pequeño. Pero no solo eso; ellos juegan con los colores y las formas a medida que van dominando la psicomotricidad fina.

Descubren nuevas formas, nuevos colores, intentan dibujar aquello que les llama la atención. Los dibujos libres son una fuente de imaginación inagotable que debemos potenciar. Para ello, es recomendable que el pequeño tenga siempre disponibles folios y colores. ¡Cualquier momento es bueno para desarrollar la imaginación!

7. Jugar al juego “Qué harías si…”

Se trata de un juego que nos servirá para afinar nuestra imaginación, y al que además, podemos jugar en cualquier lugar. Consiste en plantear situaciones hipotéticas y crear alternativas de solución. Por ejemplo: “¿Qué harías si te encontraras un perrito perdido por la calle?”.

8. Dale tiempo para pensar e imaginar

A veces les exigimos una respuesta muy rápida a nuestras preguntas. Dejémosles el tiempo suficiente para pensarlas, sobre todo si esas respuestas pueden tener consecuencias.

9. Aprovecha el juego diario para preguntar

No hay nada mejor que compartir ratitos de juego para potenciar más aún su imaginación. De esta forma, si jugamos, por ejemplo, a las muñecas, podremos formularle preguntas como “¿Qué le pasa a la muñeca, que se está riendo? ¿Qué le estás dando de comer?”…

10. Refuerza sus ideas sanas e ignora las insanas

¿Tu hijo ha dibujado un dibujo relacionado con un valor que quieres ver en él? ¿Ha solucionado muy bien una situación planteada en el juego “¿Qué harías si…”? Entonces, deberás reforzarle. Aunque las mentiras requieren cierta imaginación para ser inventadas, no deberemos reforzar esta manera de desarrollarla. Según la gravedad de la mentira, podremos ignorarla o castigarla.

Tomado De Psicopedagogía

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